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La cardiología
es la especialidad médica dedicada al estudio de las enfermedades
del corazón (tanto las orgánicas, que afectan a las
válvulas, al miocardio o a la circulación coronaria,
como las que se refieren a los trastornos del ritmo cardíaco)
y de las repercusiones que otras enfermedades sistémicas (vasculares
o no) pueden desempeñar sobre este mismo órgano.
Sin duda alguna, hoy en día y, sobre todo, ante el aumento
creciente en el mundo desarrollado de la enfermedad coronaria, la
cardiología se ha convertido quizás en la especialidad
médica de mayor demanda, tanto en relación con las medidas
de diagnóstico y terapéuticas como, principalmente,
de prevención.
Por este motivo, el avance técnico relacionado con esta especialidad
—paralelo al desarrollo de nuevas técnicas diagnósticas
por la imagen cada vez más precisas, seguras e incruentas—
ha sido espectacular en las últimas décadas. Al mismo
tiempo, las técnicas de tratamiento (que se aplican tanto al
miocardio como a las válvulas y a las arterias coronarias y
grandes arterias que nacen del corazón) han evolucionado y
se han perfeccionado de tal manera que nos obligan a los cardiólogos
a actualizar de forma periódica los conocimientos que tenemos
al respecto. Dentro de la revolución en el campo cardiológico
en relación con los nuevos tratamientos, no
sólo han sido los nuevos fármacos los que han aportado
esperanza a millones de pacientes que tan sólo hace unas décadas
tenían un pronóstico fatal, sino que el enorme desarrollo
de las distintas técnicas quirúrgicas ha cambiado radicalmente
el porvenir de estos pacientes.
De hecho, la cardiología se encuentra imprescindiblemente unida
a la cirugía cardíaca, dada la enorme importancia que
para muchos pacientes ésta representa, sea a corto o largo
plazo, para su enfermedad cardiológica.
No obstante, y a partir de cientos de estudios clínicos efectuados
en diferentes poblaciones, sabemos que el gran
reto de la cardiología de nuestro siglo es la prevención,
la mejor de las herramientas de las que disponemos para reducir al
máximo el riesgo de sufrir ciertos padecimientos cardiológicos.
De ahí la gran importancia que el consejo del cardiólogo
adquiere en este aspecto, muchas veces en relación con factores
o variables biológicas que también son controladas por
otras especialidades médicas (endocrinología, nefrología,
etc.), como el colesterol, la diabetes, la hipertensión arterial,
etc.
Debemos recordar, no obstante, que cualquier avance en medicina (en
el sentido tecnológico de la palabra) puede comportar, desgraciadamente,
cierta deshumanización de la figura del médico. Si bien
es cierto que las técnicas diagnósticas y de tratamiento
nos pueden ofrecer una información minuciosa y detallada de
la enfermedad de nuestro paciente, tanto o más cierto es que
una buena historia clínica del paciente,
una buena exploración física y un sencillo electrocardiograma
(ECG) nos brindan la oportunidad de establecer un diagnóstico
ciertamente muy preciso en muchas ocasiones.
A fin de acercar la cardiología clínica al paciente
y, al mismo tiempo, de poder ofrecerle unas adecuadas medidas de prevención,
funciona en Mataró, desde hace años, Lluís Banchs
- Cardiología. En sus dos consultas se ofrece al paciente la
posibilidad de recibir atención con las más modernas
técnicas de diagnóstico disponibles y, además,
en caso de ser necesario, de poder acudir a aquellos centros que,
por necesidades obvias, disponen de un nivel tecnológico superior
(y en los que se pueden realizar, por ejemplo, resonancias magnéticas,
coronariografías, etc.) y que actúan como verdaderos
centros de referencia para nuestros pacientes. |
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